Diseñar para la entrega: el siguiente paso de Water as Leverage Cartagena

En los barrios a lo largo del canal Juan Angola, una lluvia intensa rara vez ocurre sin consecuencias. Las calles se pueden inundar en cuestión de minutos y la ciudad ha pasado años intentando que el crecimiento urbano vuelva a estar en sintonía con el paisaje. Con la fase 3 de Water as Leverage, esto debería materializarse por primera vez, con diseños detallados y hojas de ruta de implementación para adecuación de espacio público, mejora de infraestructura hídrica y restauración de manglares. Además, estos planes son genuinamente financiables y están listos para ejecutarse.

¿Qué es Water as Leverage?

Water as Leverage (WaL) es un enfoque neerlandés que invierte la secuencia habitual: en lugar de contar primero con un plan técnico y luego buscar apoyo y financiamiento, este plantea, desde el primer día, conocimiento, gobernanza, financiamiento y participación de comunidades. Gracias al trabajo de dos equipos multidisciplinarios conformados por colombianos, neerlandeses y de otros países, los primeros bocetos evolucionaron hacia diseños concretos listos para un desarrollo posterior.

«Es la perspectiva integrada – sistema físico, ecología, economía, empleo y financiamiento – lo que hace que WaL sea verdaderamente único», explica Michel Zuijderwijk de Witteveen+Bos. «No solo se diseña para el agua, sino también para la ciudad y sus habitantes». Witteveen+Bos es el socio principal del equipo multidisciplinario Raíces de Cartagena, que ha estado trabajando dentro del programa Water as Leverage Cartagena. 

¿Cuál es el estado actual del programa WaL Cartagena?

Durante la fase 1, que comenzó en febrero de 2023, estos dos equipos exploraron los desafíos y las oportunidades de Cartagena en relación con el agua y la adaptación climática, cuyo resultado fue una primera visión de la ciudad y una selección de puntos críticos donde el agua, el espacio público y la calidad de vida confluyen. Al final de esta fase, se propusieron once diseños para la ciudad.

Durante la fase 2, que inició a finales de septiembre de ese mismo año, se seleccionaron cinco proyectos, con respaldo técnico en prefactibilidad. Cinco talleres de diseño locales en los que participaron actores locales resultaron decisivos; de esta forma, se dio luz verde a áreas específicas del canal Juan Angola para avanzar hacia una tercera fase, con medidas basadas en la naturaleza e intervenciones prácticas fáciles de escalar.

Visita de la delegación colombiana a los Países Bajos: tres lecciones

Como inicio de la tercera y última fase de este programa, una delegación colombiana visitó los Países Bajos para conocer obras hidráulicas, proyectos con inclusión de la naturaleza y regímenes de mantenimiento, como el Sand Engine cerca de Kijkduin (alimentación de playas como protección costera), la Plaza Benthemplein Water en Róterdam (almacenamiento urbano de agua) y las islas Marker Wadden (restauración de la naturaleza construida con sedimentos dragados). Wilmer Iriarte Restrepo, Secretario de Infraestructura de Cartagena, destacó varios aprendizajes para llevar a la siguiente fase:

  • Vincular la resiliencia ante inundaciones con el espacio público: «Mirar la resiliencia frente a inundaciones y el espacio público como una sola entidad. El mantenimiento así se vuelve lógico y se crean lugares agradables que los residentes realmente utilizan».
  • Dejar que la naturaleza haga el trabajo: «Del sand engine a las compuertas: aprovechar los procesos naturales y la topografía para filtrar y dirigir el agua. No de manera dogmática, sino con flexibilidad: lo que funciona aquí puede funcionar de manera diferente en otro lugar».
  • Mantener las soluciones simples y escalarlas: «A veces la mejor intervención es dar a las calles un poco más de pendiente e instalar una cuneta estrecha en el sistema de drenaje. En sí mismo es algo sencillo, pero si se aplica mil veces, el impacto acumulado es considerable».

Esta visión realista se alinea con el método WaL: soluciones basadas en la naturaleza en las que sea posible establecer intervenciones duras donde sea necesario. «Las soluciones basadas en la naturaleza nunca son soluciones universales», señala Zuijderwijk. «Son específicas del contexto; por eso, precisamente, siempre se diseñan junto con el lugar en cuestión».

La siguiente fase: estudios de viabilidad para el Canal Juan Angola

El canal Juan Angola fue el proyecto seleccionado dentro de WaL Cartagena para avanzar a estudios de factibilidad en la fase 3. La propuesta del proyecto aborda la resiliencia frente a inundaciones y la calidad de vida, tanto aguas arriba como aguas abajo, y está alineada con las necesidades y los planes locales. A grandes rasgos, comprende lo siguiente:

  • A lo largo de Juan Angola, la ribera se transformaría en un parque urbano continuo de forma gradual. Al canal se le daría espacio para respirar: se profundizaría y restauraría para que el agua pueda fluir mejor. Un sendero peatonal conectaría lugares para transitar y escaleras hacia el agua; en las secciones más tranquilas, los juncos, las plantas ribereñas y las zonas poco profundas y protegidas atraerán peces, aves e insectos. Así, surge un lugar donde la protección contra inundaciones coincide con una ruta verde y agradable a lo largo del barrio.
  • Más arriba, en las laderas y en las calles, el agua de lluvia se retenerá. Las celdas de infiltración, las franjas verdes y las pequeñas áreas de almacenamiento le darían al agua tiempo para filtrarse en el suelo, mientras que, en puntos estratégicos, las alcantarillas conducirían el excedente hacia el canal de manera controlada. La reforestación de taludes desnudos fijaría el suelo y ralentizaría la erosión, de modo que lleguen menos arena y sedimentos a la parte baja de la ciudad. El resultado sería una cadena de intervenciones sencillas que, en conjunto, estabilizarían el sistema y hacen que el barrio sea más habitable.

«Veo mucho traslapo metodológico entre el diseño de WaL y lo que el municipio ya está haciendo”, dice Iriarte. «Desde la caracterización de la microcuenca hasta la idea de espacio público con senderos y miradores: estamos en la misma línea. También reconozco elementos innovadores del equipo de WaL – por ejemplo, ideas relacionadas con la biodiversidad en el canal; nos gustaría replicarlas».

Lo que los Países Bajos han aprendido del programa WaL Cartagena

Barbara Swart, coordinadora de la cooperación bilateral en agua y adaptación climática en el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua de los Países Bajos (IenW), y líder dentro de Partners for Water, observa en WaL Cartagena exactamente lo que los Países Bajos buscan con la cooperación internacional: impacto en el terreno y aprendizaje mutuo. «Es maravilloso brindar y recopilar conocimiento», dice Swart, «pero, sobre todo, queremos ver que este conocimiento se utilice: que los residentes de Cartagena se beneficien directamente. WaL es integral e inclusiv, se desarrolla junto con las comunidades. Eso lo hace más fuerte»

En una visita anterior a la ciudad, ella y su equipo apreciaron las enormes oportunidades que existen aquí. Es una ciudad costera donde los desafíos de agua y clima, el espacio público y el desarrollo social convergen, lo que hace que el área sea especialmente adecuada para proyectos que no solo reduzcan los riesgos de inundación, sino que también reverdezcan los barrios, mejoren la salud y la calidad de vida, y fortalezcan la apropiación local. Dado que la ciudad también prioriza estos aspectos y los financiadores han estado involucrados desde el primer día, se allana el camino hacia resultados tangibles en el corto plazo y una ruta escalable hacia una infraestructura hídrica mayor.

Swart enfatiza que esta cooperación es de doble vía: «Seguimos siendo ‘Nederland Waterland’, un país reclamado al agua», expresa, «pero en otras regiones, las lluvias extremas, el calor y la sequía han estado ocurriendo por más tiempo y son más severos. Podemos aprender de eso. Un ejemplo destacado es el principio de que el agua y el suelo se consideran en las decisiones espaciales. Los Países Bajos y Colombia lo incorporaron en la política aproximadamente al mismo tiempo. Entonces uno quiere saber cómo funciona en la práctica. ¿Quién logra resultados más rápido, y por qué?».

Financiación: al inicio del programa y con acompañamiento local

Desde el principio de WaL, los financiadores y los bancos de desarrollo han estado en la mesa para analizar si un diseño podría ser financiable más adelante. Swart plantea: «Aquí tenemos un papel de intermediarios: reunir a las partes en la mesa y escuchar sus ideas. Pero la titularidad está en Cartagena. La ciudad debe determinar con quién asociarse y cómo funcionará el vínculo con los presupuestos nacionales. No somos la parte líder (…). Lo más importante es producir paquetes concretos y financiables con los que los financiadores se puedan comprometer». Financiar proyectos urbanos resilientes suele ser un desafío, debido a las restricciones fiscales de los gobiernos locales y nacionales, enfatiza Zuijderwijk.

Fase final

Mientras tanto, el trabajo avanza a buen ritmo. «A corto plazo, el municipio quisiera impulsar rápidamente al menos un tramo del diseño del canal a través del proceso de aprobación», dice Zuijderwijk. «Es un desafío, pero es factible. Inmediatamente después, elaboraríamos las medidas de más largo plazo: modelo hidrológico, cálculos de impacto, marcos ambientales y la mezcla de financiamient». La fase tres se está configurando junto con nuestros socios en el municipio, señala Swart. «Queremos entregar resultados tempranos y establecer la visión y el desarrollo para el proyecto mayor de infraestructura hídrica que se pueda implementar más adelante»

La participación como estrategia para la toma de decisiones de diseño

El diálogo social será crucial en el período que sigue. Iriarte ve aquí una oportunidad: «En la fase tres podemos establecer métodos y formas de consulta social que nos permitan recopilar sistemáticamente ideas, conocimientos y preocupaciones de los residentes. A veces los vecinos no están de acuerdo; hay que estar atentos a eso. Puede tratarse de algo pequeño, como dónde debería estar un puente. Pero ahí es donde comienza una buena solución, al dar cabida a las diferentes partes».

Esto se vincula con uno de los aspectos que Swart encuentra tan inspiradores en Colombia: «Incorporar el conocimiento local. En los Países Bajos también tenemos participación, pero en Colombia se ve lo evidente que resulta que las comunidades codecidan. Funciona, y se traduce en un mantenimiento más sencillo y en una apropiación tangible».

¿Qué se prioriza en última instancia?

Para Cartagena: menos inundaciones, más sombra y vegetación, mejor acceso al agua y al espacio público, y menos sedimentos arrastrados hacia la parte baja de la ciudad. Para los Países Bajos: conocimiento práctico sobre cómo escalar soluciones con inclusión de la naturaleza en una ciudad costera tropical, propiciar el financiamiento de proyectos de adaptación climática e incorporar la gestión en las estructuras comunitarias. En cuanto a la cooperación global, existe otra ambición: «En 2023 acordamos la Agenda de Acción por el Agua en la Conferencia de la ONU sobre el Agua», dice Swart, «esto significa que necesitamos pasar a la acción. Hablamos mucho, pero en última instancia se trata de resultados visibles. Debido a los efectos del cambio climático, la urgencia ha crecido y me encantaría que pudiéramos demostrar lo que WaL ha entregado en términos concretos en la próxima conferencia de 2026. Esto requiere una aceleración conjunta ahora. Para lograrlo, todos los socios – las autoridades de Cartagena, las comunidades, los financiadores neerlandeses e internacionales y el consorcio WaL – deben acelerar la entrega desde ya».